Primer día Novena Virgen Reina de los Angeles

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido. Propongo enmendarme y confesarme a su tiempo y ofrezco cuanto hiciere en satisfacción de mis pecados, y confío por vuestra bondad y misericordia infinita, que me perdonaréis y me daréis gracia para nunca más pecar. Así lo espero por intercesión de mi Madre, nuestra Señora la Virgen de los Ángeles. Amén.

INVOCACIÓN DE LA INTERCERSIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA

Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que acuden a tu protección, implorado tu socorro y reclamado tu asistencia haya sido abandonado. Con esta confianza en Ti corremos, oh Virgen de las vírgenes; y. gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos postramos a tus pies. Oh Madre del Verbo, no desprecies nuestras súplicas, antes bien escúchalas y acógelas benignamente. Amén.

ORACIÓN INICIAL 

Oh Soberana Reina de los Ángeles, Madre amorosísima que te dignaste escoger a nuestra amada Patria para que fuera el trono de tus misericordias, te damos gracias por los innumerables beneficios recibidos de tu intercesión poderosa y te suplicamos que nos protejas en todos los momentos de nuestra vida, sobre todo cuando nos aflijan las preocupaciones; a esa hora, Oh Virgen y Madre de Dios, haz valer tus prerrogativas de Reina y de Madre ante la Santísima Trinidad; socórrenos desde el cielo con amor de Madre y con esplendidez de Reina. Vela por nuestra amada patria, Oh Reina Soberana de los Ángeles y sálvala por amor a Cristo, Nuestro Rey y Señor. AMEN. (HACER PETICIÓN)

DIA 1

Padre Eterno, digno de todo honor y gloria. Hoy llegamos a tu altar con la intención de entregarte nuestras vidas, creemos en tus planes, por eso nos confiamos plenamente en Ti, único consolador de las almas. Oh Dios, te pedimos que nos ayudes a clamar como Jesús lo hizo: “no se haga mi voluntad sino la tuya”. Ayúdanos a ser tus testigos en el mundo y llévanos al cielo, como lo cumpliste como tu Santa Madre, la Virgen María, Nuestra Señora de los Ángeles, nuestra protectora. A ti soberana Princesa, te pedimos que solicites la protección divina a tus hijos. Ayuda a sus pastores, que, como el Gran Patriarca San José, tu santo esposo, custodien la obra de Dios y la lleven a su meta que es el cielo, donde vive el y reina la Trinidad Santa. Amén

Meditación

María sabe reconocer las huellas del Espíritu de Dios en los grandes acontecimientos y también en aquellos que parecen imperceptibles. Es contemplativa del misterio de Dios en el mundo, en la historia y en la vida cotidiana de cada uno y de todos. Es la mujer orante y trabajadora en Nazaret, y también es nuestra Señora de la prontitud, la que sale de su pueblo para auxiliar a los demás «sin demora» (Lc 1,39). Papa Francisco.

Propósito

Al igual que María descubramos en nuestra realidad personal y familiar los signos de Dios que crecen aún en medio de la cizaña del odio, la violencia y la falta de Dios.

Oración final 

Dios, que llamó a María para hacerla su sierva y luego la colmó con la corona de la salvación, se apiade de nosotros, nos proteja de peligros y asechanzas y nos lleve a la vida eterna, donde junto a los ángeles y santos te rindamos honor y gloria, por los siglos de los siglos. Amén