Consagración a María – Segunda Parte – Día 13

Día 13º

Acaeció que, hallándose Él orando en cierto lugar, así que acabó, le dijo uno de los discípulos: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñaba a sus discípulos. Él les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre; venga tu reino; danos cada día el pan cotidiano; perdónanos nuestras deudas, porque también nosotros perdonamos a todos nuestros deudores, y no nos pongas en tentación.

Y les dijo: Si alguno de vosotros tuviere un amigo y viniere a él a medianoche y le dijera: Amigo, préstame tres panes, pues un amigo mío ha llegado de viaje y no tengo qué darle. Y él, respondiendo de dentro, le dijese: No me molestes; la puerta está ya cerrada y mis niños

están ya conmigo en la cama; no puedo levantarme para dártelas. Yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, a lo menos por su desvergüenza se levantará y le dará cuanto necesite. Os digo, pues: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, y quien busca halla, y al que llama se le abre. (San Lucas, cap. 11, 1-10)

Oraciones Finales

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.      Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.  Cristo, escúchanos. 

Dios Padre Celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.  

Dios, Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Trinidad Santa, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Espíritu que procede del Padre y del Hijo, ilumínanos y santifícanos. 

Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, ilumínanos y santifícanos.   

Espíritu por inspiración del cual Han hablado los profetas. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas.  ilumínanos y santifícanos.   

Espíritu que das testimonio de Cristo. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que sobreviene a María. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu del Señor que llena todo el orbe. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de Dios que habita en nosotros. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de sabiduría y de entendimiento. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de consejo y de fortaleza. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de ciencia y de piedad. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de temor del Señor.  ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de gracia y de misericordia. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de humildad y de castidad. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de benignidad y de mansedumbre. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de multiforme gracia.  ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que escrutas los secretos de Dios. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma.  ilumínanos y santifícanos.

Espíritu en el cual renacemos.  ilumínanos y santifícanos.

Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de adopción de los hijos de Dios. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste.  ilumínanos y santifícanos.

Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos.  ilumínanos y santifícanos.  

Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres. ilumínanos y santifícanos.

 Sednos propicio,  perdónanos, Señor.

 Sednos propicio,  escúchanos, Señor.

De todo mal,  líbranos, Señor.

De todo pecado.  líbranos, Señor.  

De tentaciones e insidias del demonio. líbranos, Señor.

De la presunción y desesperación. líbranos, Señor.

De la resistencia a la verdad conocida. líbranos, Señor.

De la obstinación y de la impenitencia.  líbranos, Señor.

De la impureza de la mente y del cuerpo. líbranos, Señor.

Del espíritu de fornicación.  líbranos, Señor.

De todo espíritu del mal.  líbranos, Señor.

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo.

Por tu descenso sobre Cristo en el Jordán.

Por tu advenimiento sobre los discípulos. Te rogamos óyenos.

En el día del juicio, nosotros pecadores. Te rogamos óyenos.

Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por Él. Te rogamos óyenos.

Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos.  Te rogamos óyenos.  

Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne. Te rogamos óyenos.

A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne. Te rogamos óyenos.

Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios. Te rogamos óyenos.

Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.  Te rogamos óyenos.

Para que no creamos a todo espíritu. Te rogamos óyenos.

Para que probemos a los espíritus si son de Dios.  Te rogamos óyenos.  

Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud.  Te rogamos óyenos.

Para que nos confirmes por tu Espíritu soberano. Te rogamos óyenos.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor. 

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor. 

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Oración:

 Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones, y nos preserve de todo mal.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amen.  

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.  Señor, ten piedad. 

Reina de la paz. Ruega por nosotros.

Reina de los esclavos de amor, Ruega por nosotros. 

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,  perdónanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,  escúchanos, Señor. 

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

Para que nos hagamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. 

Oración:

 Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y concédenos las alegrías del cielo.

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.  

Salve, estrella del mar,
Madre santa de Dios
y siempre Virgen,
feliz puerta del cielo.

Aceptando aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afiánzanos en la paz
al trocar el nombre de Eva.

Desata las ataduras de los reos,
da luz a quienes no ven,
ahuyenta nuestros males,
pide para nosotros todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre,
que por ti acoja nuestras súplicas
Quien nació por nosotros,
tomando el ser de ti.

Virgen singular,
dulce como ninguna,
líbranos de la culpa,
haznos dóciles y castos.

Facilítanos una vida pura,
prepáranos un camino seguro,
para que viendo a Jesús,
nos podamos alegrar para siempre contigo.

Alabemos a Dios Padre,
glorifiquemos a Cristo soberano
y al Espíritu Santo,
y demos a las Tres personas un mismo honor.
Amén.